jueves, 3 de mayo de 2012

Una película clásica que no pasará de moda.

Nos enorgullecemos mucho cuando nuestras Fuerzas armadas y policiales hacen algo que resulte provechoso para nuestra patria o cuando es beneficioso para la ciudadanía.
Los hechos como el rescate de la embajada de Japón gracias al operativo Chavín de Huantar y el rescate de los rehenes del Banco Continental en el 2010 a manos del conocido “loco bomba”, nos hacen sentirnos orgullosos de nuestros militares y policía. Este año, ese sentir patrio salió aun más a flote con la captura del camarada Artemio y la resiente aparición del suboficial Astuquillca.
Pero como dice el dicho “no todo lo que brilla es oro”, todas estas valerosas acciones de esfuerzo y de enfrentarse a la delincuencia y ahora al terrorismo con osadía, se ven manchados por el fango de la corrupción, ese fango que en todos los gobiernos que desde que  tengo uso de razón se esfuerzan, por así decirlo, en limpiar y desaparecer pero que hasta el momento sigue ahí y cada vez mas se va esparciendo, el ejemplo claro de esta semana fueron dos policías de carreteras que pidieron descaradamente una coima una turista español y si es que nuestra memoria no nos falla, habrá que recordar a los policías de tránsito que se han vuelto adictos a para un vehículo y exigirles dinero y para colmo del descaro cuando se les detiene y encara su delito, lo niegan o en algunos casos mas extremos devoran la coima; a esto habrá que sumarle a los malos ejemplos que les gusta pasear ebrios con sus vehículos y van causando a su paso muerte y sufrimiento.
Sin duda alguna el remedio no es expulsar al mal efectivo; solo en manos de los que dirigen el país como el presidente, los ministros y congresistas, se encuentra el agua y el desinfectante para librarnos de este fango corrupto y hasta el momento que no se de este cambio, no se podrá librar a las fuerzas armadas y policiales de la corrupción; podremos decir todavía que esta es una película clásica que no pasará de moda.

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