jueves, 17 de mayo de 2012

Donde manda un cardenal, no manda un padre

El cardenal Juan Luis Cipriani, esta en sus días de sentirse dictador y autoritario donde se despeja la duda de quien es el mandamás de la Iglesia Católica.
Su víctima, si es que así podemos de decirle, se trata del padre Gastón Garatea al cual se le fue arrancada la licencia ministerial y prohibirle la función de cura.
Pero cual fueron las causas que llevaron a desatar la furia de Cipriani; el padre Garatea se tomo la atribución de referirse al celibato y sus malos manejos, hablar de la polémica que causa el matrimonia gay y por opinar en asusto de interés político. La drástica medida tomada, podría decirse también que se dio por los desacuerdos que estos dos personajes tuvieron anteriormente como las posturas contrarias a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, y los hechos ocurridos este año que envolvió a la PUCP.
Como lo ocurrido en las distintas políticas dictatoriales, en esta oportunidad las protestas se llevaran en son de paz con una vigilia en la Nunciatura Apostólica en Jesús María, que tratara de hacer restablecerle las funciones sacerdotales al padre Gastón Garatea.
Por su parte el Arzobispado de Lima a través de un comunicado, acuso de ser una campaña de desprestigio y promotora de la separación de la Iglesia, los hechos ocurridos entre Cipriani y Garatea.
Con este hecho bochornoso, nos damos cuenta como se van moviendo las cosas dentro de una entidad como lo es la Iglesia, donde parece primar los ideales de odio, rencor, celos y venganza; en fin solo le tendrán que rendir cuentas a Dios

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